Las polizas de seguros
de vida garantizan una indemnización en caso de
fallecimiento del titular de la póliza, ya sea por enfermedad
o por accidente.
Están pensadas para garantizar unos ingresos en caso de fallecimiento
o invalidez del cabeza de familia.
Hay dos clases de pólizas de seguros de
vida:
Pólizas de seguros
de vida temporales:
cubren al asegurado por un periodo de tiempo concreto, que
puede ser desde unos días (para un viaje), unos años (10 o
20 años) o hasta cumplir una determinada edad (65 o 70 años).
Si
el asegurado no fallece durante el periodo contratado, la
aseguradora no tendrá que pagar ninguna indemnización.
Pólizas de seguros
de vida entera: cubren al asegurado hasta
su fallecimiento. El capital asegurado se paga a los beneficiarios
tras el fallecimiento del asegurado, independientemente
de la fecha en que esto ocurra.
Para obtener la mayor cobertura con el
menor coste posible, contrate una poliza
de seguro de vida temporal. La mayoría de las personas sólo necesita asegurar
un periodo de unos 20 años, tiempo suficiente para que los
hijos se independicen y sean autosuficientes.
Si es joven, le interesa una poliza
de seguro de vida con prima constante (paga lo mismo todos los
años) en lugar de una poliza de seguro de vida anual renovable
(cada año, la prima sube), pues aunque los primeros años
pague más, a la larga saldrá ganando, y además, en los seguros
de vida renovables, la aseguradora podría decidir no renovar
su seguro al finalizar el año.
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