
La primera decisión, en el momento de
asegurar el coche, es escoger entre
un seguro a terceros (que puede ampliarse con coberturas adicionales)
o un seguro a todo riesgo, con una cobertura total.
Los factores básicos para escoger entre
un tipo u otro de seguro son:
1.- La antigüedad del coche
2.- El coste de la prima anual
El seguro a todo
riesgo incluye el seguro
a terceros más las coberturas de daños propios, incendio y
robo.
Si su coche tiene más
de cinco años de antigüedad,
le conviene contratar un seguro a terceros. ¿Por
qué?:
Porque su coche va perdiendo valor con el paso de los años, y
en caso de siniestro grave, su compañía
de seguros le pagará, como máximo, el valor de mercado de su
coche, aunque su coche esté asegurado a todo riesgo.
Esto significa que si su coche es antiguo,
corre el riesgo de que su compañía se niegue a
reparar el coche porque la reparación supera el valor
actual de su vehículo. En
este caso, la aseguradora se limitará a ofrecerle una
indemnización
por el valor de mercado de su coche, con la que no podrá,
ni reparar su coche ni, mucho menos, comprar otro coche nuevo
como el que tenía
asegurado.
Por tanto, asegurar el coche a todo riesgo
conviene, sobre todo, a los vehículos nuevos, y en todo
caso, nunca para vehículos de más de cinco años. El principal
inconveniente del seguro a todo riesgo es su coste.
Puede
reducir la prima incluyendo una franquicia, lo que significa
que usted paga una cantidad fija de cada reparación
(normalmente 200 euros) y la aseguradora paga el resto.
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