Para reducir el riesgo de robo en nuestras
casas, es imprescindible instalar una puerta de seguridad,
para dificultar al máximo la entrada de los ladrones.
Aunque ninguna puerta es infranqueable,
una buena puerta de seguridad desanima bastante a los ladrones,
porque el ruido que deberían hacer para forzarla despertaría
a los habitantes de la casa y a los vecinos.
La instalación
de un sistema
de alarma electrónico en
su hogar contribuirá a reducir el riesgo
de allanamiento de su vivienda.
Se ha demostrado que la
probabilidad de que los ladrones entren en casas dotadas de
un sistema electrónico de seguridad es tres veces
menor que en aquellas casas que no cuentan con ningún
sistema de alarma antirrobo.
Existen tres tipos de
puertas de seguridad:
Puertas
de seguridad acorazadas:
se construyen de acero revestido de madera
noble. Cuentan con multiples puntos de
cierre. Además, su marco también es de
acero, oculto bajo el marco de madera,
para reforzar todavía más la puerta. Son
las puertas más seguras.
Puertas de
seguridad blindadas:
su intererior es aglomerado de madera, en
lugar de acero. Este aglomerado se cubre
con planchas metálicas y éstas
se cubren con maderas nobles. También disponen
de varios puntos de cierre.
Su resistencia es menor que las puertas
de seguridad acorazadas.
Puertas de seguridad semiblindadas:
no están sujetas a ninguna normativa, y por ello,
no se garantiza su resistencia ni su composición.
A menudo, se designa como semiblindada a puertas
robustas de madera, pero que no cuentan con refuerzo
metálico en su interior. No conviene escoger
este tipo de puertas.
El
precio de una puerta de seguridad acorazada
ronda los 1100 euros.
Las puertas de seguridad blindadas pueden encontrarse por unos
200 euros.
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