Las tarjetas de crédito nos conceden un
importe de dinero a crédito del que podemos disponer cuándo
y cómo queramos. Solicitar una tarjeta de credito es
un trámite sencillo, y según el límite de crédito de la tarjeta,
necesitaremos proporcionar más o menos información a la entidad
a la que estamos solicitando la tarjeta.
Para solicitar una tarjeta
de crédito, la entidad emisora nos pedirá datos
que demuestren nuestra solvencia. Normalmente,
para tarjetas con menos de 600 euros de crédito
sólo se pide tener una nómina domiciliada.
Para importes de crédito
superiores, será necesario aportar más información
con la solicitud de la tarjeta de crédito,
como por ejemplo, la última declaración de
la renta.
Credito
automático: podemos
disponer de dinero hasta el límite de la tarjeta,
en cualquier momento sin necesidad de papeleos.
Flexibilidad
para pagar:
el dinero gastado durante el mes puede pagarse
de varias formas: totalmente al comienzo del
mes siguiente, una cuota fija todos los meses,
un porcentaje del saldo, etc.
La tarjeta de crédito
tiene también sus inconvenientes:
Tipo de interés
alto en los aplazamientos:
si elegimos la opción de aplazar el pago,
y el importe a aplazar es alto, conviene
más pedir un préstamo a nuestro banco.
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