El aumento de la esperanza de vida ha
incrementado también la demanda de servicios destinados a los
mayores, especialmente, de residencias
de ancianos.
En estas residencias, se atiende a los ancianos cuando ya no
es posible que permanezcan en sus domicilios.
Existen tres clases de residencias de
ancianos:
Residencias de
ancianos públicas: Dependen
de un organismo público, normalmente de la comunidad autónoma
o del ayuntamiento.
Residencias de ancianos privadas:
Están gestionadas por particulares o empresas, y no dependen
de ningún organismo público, aunque deben contar con una
autorización de la Consejería de Asuntos Sociales.
Residencias de ancianos concertadas: Son en realidad residencias
de ancianos privadas, en las que la administración pública
ha contratado parte o la totalidad de las plazas. Estas
plazas concertadas de la residencia privada se rigen por
los precios y el sistema de admisión de las residencias de
ancianos públicas.
Los precios varían según la residencia
sea privada o pública.
Precio de las residencias
de ancianos públicas:
En las residencias públicas hay un precio de referencia,
que publica el organismo público gestor de la residencia
(comunidad autónoma o ayuntamiento).
A título orientativo, los precios oscilan
entre los 500 euros al mes para ancianos que se valen por
sí mismos, hasta los 1000 euros mensuales para ancianos que
necesitan asistencia.
Precio de las residencias
de ancianos privadas:
En estas residencias, los precios son mucho
más variables, dependiendo sobre todo de los servicios que
ofrece la residencia.
Los precios van desde los 700 euros al mes para ancianos autosuficientes,
hasta más de 2300 euros mensuales.
En general, la mayoría de los precios de las residencias de
ancianos privadas se sitúan entre los 1000 y 1300 euros mensuales.
Conseguir plaza en una residencia de
ancianos pública:
El procedimiento consiste en presentar una solicitud a los
servicios sociales del ayuntamiento o de la junta de distrito.
Como las plazas son limitadas, la solicitud se valora y se
da preferencia a quienes tengan una situación clínica, familiar
o social complicada: ancianos que vivan sólos, o en lugares
aislados, o que tengan menores ingresos, más edad, no puedan
valerse por sí mismos, etc.
Tras valorar estos datos, se asigna una residencia de ancianos
pública al solicitante, pero sólo ingresará cuando haya bajas
en el centro.
Conseguir plaza en una residencia
de ancianos privada:
Únicamente necesita solicitar el ingreso, y si está dispuesto a pagar la mensualidad
que le pidan, será admitido.
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