Las agencias de trabajo,
conocidas también como empresas de trabajo temporal (ETT),
son una opción para encontrar empleo, sobre todo, para los
más jóvenes.
El año pasado, la mitad de los contratos firmados
en estas agencias de trabajo fueron a menores de 24 años.
Casi la mitad de los contratos firmados
por las agencias de trabajo corresponden al sector servicios,
principalmente telefonistas, encuestadores,
dependientes, grabadores de datos, informáticos
y comerciales.
La otra mitad de los contratos se los
lleva la industria, principalmente electrónicos, peones y oficiales.
Por cualificación de los contratados por
las agencias de trabajo, el 50% de los contratados tenía estudios
secundarios, el 35,5% sólo tenía estudios primarios, y sólo
el 14,5% tenían estudios universitarios.
Las Agencias de Trabajo "reclutan" a personas
listas para trabajar, y ofrecen estos trabajadores a empresas
que los necesitan.
Los trabajadores cobran de la Agencia de Trabajo, y no de la
empresa "usuaria" en la que trabajan.
Sin embargo, por ley, los trabajadores de las empresas de trabajo
temporal deben cobrar el mismo sueldo que el trabajador en
plantilla de la empresa usuaria.
Las agencias de trabajo ganan porque la empresa usuaria paga
un plus por cada trabajador contratado mediante la agencia
de trabajo, en concepto de gastos de selección, formación,
reclutamiento y puesta a disposición, pero el trabajador cobra
el mismo sueldo que si estuviera en plantilla.
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