EL MADRID DE LOS AUSTRIAS
Desde su reconquista a finales del siglo XI por Alfonso VI, Madrid
siempre fue una villa libre por la que ni la nobleza ni el clero
mostraron especial interés, por eso, cuando en 1561 Felipe II la hace
capital del imperio, Madrid no era más que un pueblo de apenas 15.000
habitantes. En 1625, su nieto Felipe IV decide ampliar la cerca de la villa, pues sus habitantes ya son más de 60.000. En muy poco tiempo, Madrid había tenido que asimilar una auténtica avalancha de nobles, hidalgos, comerciantes, buscavidas y pobres que acudían al olor de la Corte. Fueron pues los Austrias quienes marcaron el destino de Madrid, y a quienes debemos los indicios de su monumentabilidad. Desgraciadamente, no son muchos los edificios que quedan de esta época.
La Puerta del SolA mediados del siglo XVI la Puerta del Sol ya era el centro de Madrid. Punto de reunión y de partida de caminos como el de Alcalá, o los que comunicaban Hortaleza y Fuencarral, en el norte, con el sur, vía Carretas y calle de la Cruz. Entonces, la plaza estaba decorada con dos fuentes dedicadas a Venus, flanqueadas por un hospital y varios conventos. Uno de ellos, el de San Felipe Neri, situado entre la esquina de la calle Mayor con la calle Postas, tenía en sus escalinatas el "mentidero" más famoso de la villa.
La Plaza MayorSe levanta en el lugar donde se encontraba la antigua plaza del Mercado de Madrid, y fue diseñada por Juan de Herrera a finales del siglo XVI, aunque se concluyó a finales del siglo XVIII. Es rectangular, soportalada, con dinteles y arcos de medio punto y torres con chapitel. Tuvo siempre un marcado carácter popular, y se han celebrado en ella desde corridas de toros a autos de fe. En el centro se encuentra la estatua de Felipe III. El suelo es de adoquines y está cerrada al tráfico. En ella se celebran actos culturales y es muy concurrido su mercadillo navideño. Hay que destacar en su ángulo sureste el Arco de Cuchilleros, que salva el desnivel que tiene esta parte de la plaza. Da a la calle San iguel, llena de mesones típicos.
La Plaza de la VillaSe trata de un espacio urbanístico abierto por los Austrias para alojar el Ayuntamiento, comunicado con la calle Mayor. En el centro hay una estatua del siglo XIX dedicada a don Alvaro de Bazán, obra de Mariano Benlliure. A la derecha, se encuentra la Casa y Torre de los Lujanes, el edificio civil más representativo del Madrid del siglo XV, de estilo mudéjar y deseñado como una fortaleza. En frente, se encuentra la Casa de la Villa, el ayuntamiento de Madrid, que permanece en el edificio que para tal menester se construyó en el siglo XVII, de estilo clasicista con influencias herrerianas.
El Paseo de Recoletos La urbanización del actual paseo de Recoletos entre las plazas de Cibeles y de Colón se inició en tiempos de Fernando VII, en la década de los treinta del siglo XIX. La idea era crear una avenida amplia y arbolada, a imitación del cercano paseo del Prado. Hoy, a pesar del tráfico, el paseo de Recoletos es un lugar ameno, con estanques, flores y arbolado donde se celebran ferias como la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión. El edificio más importante de todo el paseo es la sede de la Biblioteca
Nacional, que se empezó a construir en los años del reinado de Isabel
II. |
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